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viernes, 20 de septiembre de 2013

El regreso de chico equivocado




Hace  ya tiempo que Chico Equivocado se llevó sus acordes y sus rulos enarbolados a la ciudad de las diagonales.



A veces vuelve, y se acuerda de mí. 



A veces vuelve, y me acuerdo de él.




Los dos sonreímos por lo que fuimos, y cruzamos las calles en una repentina ola polar en pleno Septiembre.





Nos parece que el tiempo pasa, y que pasa rápido.

Nos parece que cambiamos, y la verdad que es así.

Nos decimos las cosas que se dicen

Antes de que llegue la hora de irse, otra vez, nos abrazamos

No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su
viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto,
nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea
jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque
nacer es una alegría que duele.

Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo,
que rompiéndonos nos junta y
perdiéndonos nos encuentra
y acabándonos nos empieza.
Pequeña
muerte, la llaman; pero grande ,
muy grande ha de ser,
si matándonos nos nace.

                                               Eduardo Galeano