Hace ya tiempo que Chico Equivocado se llevó sus acordes y sus rulos enarbolados a la ciudad de las diagonales.
Los dos sonreímos por lo
que fuimos, y cruzamos las calles en una repentina ola polar en pleno
Septiembre.
Nos parece que el tiempo
pasa, y que pasa rápido.
Nos parece que cambiamos,
y la verdad que es así.
Nos decimos las cosas que se dicen
Antes de que llegue la
hora de irse, otra vez, nos abrazamos
No nos da
risa el amor cuando llega a lo más hondo de su
viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto,
nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea
jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque
nacer es una alegría que duele.
viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto,
nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea
jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque
nacer es una alegría que duele.
Pequeña
muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo,
que rompiéndonos
nos junta y
perdiéndonos nos encuentra
perdiéndonos nos encuentra
y acabándonos
nos empieza.
Pequeña
muerte, la llaman; pero grande ,
muerte, la llaman; pero grande ,
muy grande ha
de ser,
si matándonos
nos nace.
Eduardo
Galeano
