Julio Cortázar escribió una serie de interminables poemas para una mujer llamada Cris. Parecería que nunca terminaba de despedirse de la tal Cris. Es así como escribió "Cinco poemas para Cris" "Otros cinco poemas para Cris" y "Últimos cinco poemas para Cris".
Romeo y Julieta se dijeron mil veces buenas noches. "Mil veces peor, pues falta tu luz".
Jorge Luis Borges escribió más de un poema sobre las despedidas. En este momento, me acuerdo de uno que dice: Entre mi amor y yo han de levantarse
trescientas noches como trescientas paredes
y el mar será una magia entre nosotros.
Coldplay escribió una canción:
We never change, do we? que para mi habla de una despedida. Hay cosas que nunca cambian. Una de esas, es que nunca dejamos de despedirnos. Así como dice
John Mayer, en
All we ever do is say goodbye. Hay otras frases de adioses que ahora no me acuerdo.
Sabina dice "Para decir adiós condios a los dos nos sobran los motivos". Hay quinientas mil canciones más. No sé a que quería llegar con esto. Las despedidas siempre me hacen perder algo. Después ando algunos días desorientada y siento que tengo que recuperar algo que dejé en algún lugar donde no recuerdo. Pasada la vaga sensación de pérdida, después otra cosa aparece. Pero por favor, que no aparezca.
Siempre hay algo de egoísta en una despedida. Como si una pequeña parte de nosotros se regocijara en creer que lo que pierde el otro es algo que nos llevamos nosotros. Y quizás es así, y capaz que por eso Benedetti termina una poesía diciendo:
"...gracias a vos he descubierto,
que el amor es una bahía linda y generosa,
que se ilumina y se oscurece,
según venga la vida,
una bahía donde los barcos llegan y se van,
llegan con pájaros y augurios,
y se van con sirenas y nubarrones.
Una bahía linda y generosa,
Donde los barcos llegan y se van.
Pero vos,
Por favor,
No te vayas."